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Der, die, das: el artículo se aprende pegado al sustantivo

Si estudias un sustantivo alemán sin su artículo, te tocará estudiarlo otra vez. Lo mismo vale para le y la, para de y het, o para nuestro el y la. Te contamos por qué el artículo tiene que estar en la tarjeta y qué reglas te ahorran la mayor parte de las dudas.

· 5 min de lectura
Der, die, das: el artículo se aprende pegado al sustantivo

Quien haya estudiado alemán en el instituto suele tener clara una cosa que cambiaría si volviera a empezar: meterse el artículo en la cabeza desde el primer día. El artículo en sí no tiene nada de complicado. El problema es que un sustantivo memorizado sin él acaba aprendiéndose dos veces, y la segunda llega tarde, cuando ya te has acostumbrado a decirlo mal.

El artículo no se deja para luego

El alemán, el francés, el español, el italiano, el portugués y el neerlandés asignan un género gramatical a cada sustantivo, y ese género tiene consecuencias: de él depende el artículo y, en casi todas estas lenguas, también cómo terminan los adjetivos que lo rodean y qué pronombre lo retoma. Tú lo aplicas sin darte cuenta cada vez que hablas español.

Lo del alemán es lo más duro. Tiene tres géneros (der, die y das), y el sustantivo apenas da pistas sobre cuál le corresponde. Der Löffel (la cuchara), die Gabel (el tenedor), das Messer (el cuchillo): tres cubiertos de la misma mesa, cada uno con su género. Buscarle la lógica es perder el tiempo; lo único que funciona es quedarse con el conjunto artículo + sustantivo como si fuera una sola cosa.

Quien aprende primero Messer y más tarde el artículo obliga a su memoria a juntar dos piezas: la palabra y un dato suelto sobre ella. Quien aprende das Messer de entrada guarda un único recuerdo, y el artículo le sale solo cada vez que pronuncia el sustantivo. No hace falta más argumento.

El artículo, en la tarjeta de Mullawo

Hay seis idiomas en los que el artículo precede al sustantivo —alemán, francés, español, italiano, portugués y neerlandés—, y en todos ellos Mullawo lo imprime en la tarjeta, delante de la palabra: die Hand, la main, la mano, de hand. Solo lo verás en la cara del idioma que estudias. Si eres hispanohablante y aprendes inglés, ¿para qué ibas a necesitar un la delante de mano?

Cada palabra tiene su artículo guardado aparte; no se deduce de una etiqueta de género, porque ningún idioma se porta de forma tan sencilla:

  • En francés, la vocal se elide si la palabra empieza por sonido vocálico: l'eau, l'arbre, nunca la eau.
  • En italiano se usa lo delante de z y de s seguida de consonante: lo zio, lo studente.
  • En español, los femeninos que empiezan por a tónica llevan el: el agua, el águila. No por eso dejan de ser femeninos, y en plural vuelven a las aguas. A ti te sale sin pensar, pero una regla del tipo "femenino = la" fallaría precisamente ahí.

Todo esto se resuelve una vez y palabra a palabra, de modo que la tarjeta dice lo que diría un nativo. Si echas en falta el rumano y el búlgaro, tiene explicación: en ellos el artículo definido va soldado al final del sustantivo (casa, книгата), y delante no queda nada que poner.

Los artículos se muestran desde el principio. Si quieres ver el sustantivo solo, por ejemplo para repasar deprisa un idioma cuyos géneros ya dominas, desactiva Mostrar artículos en Ajustes.

Unas pocas reglas que hacen casi todo el trabajo

En las primeras palabras que aprendes, el género parece puro capricho; en las largas, mucho menos. Con unas cuantas terminaciones aciertas en buena parte de los sustantivos, así que compensa conocerlas cuanto antes:

Alemán

  • die: prácticamente todos los terminados en -ung, -heit, -keit, -schaft e -ion: die Zeitung, die Freiheit, die Mannschaft, die Nation.
  • das: todos los diminutivos en -chen y -lein: das Mädchen (la chica; sí, en neutro), das Brötchen.
  • der: casi todos los terminados en -er que nombran a alguien que hace algo: der Lehrer, der Fahrer.
  • En plural, el artículo es siempre die, tenga el género que tenga la palabra.

Español y portugués: esto lo traes aprendido de casa. Lo que acaba en -o suele ser masculino y lo que acaba en -a, femenino, y las excepciones son tan pocas que se memorizan una a una: el día, la mano, el problema, y en portugués o dia, a mão, o problema.

Francés: -tion, -té y -ure apuntan al femenino (la nation, la liberté, la voiture), mientras que -age y -ment apuntan al masculino (le fromage, le moment). No es infalible, pero rara vez te dejará mal.

Neerlandés: de marca el género común, que abarca la mayoría de los sustantivos; het es el neutro, minoritario, y lo llevan todos los diminutivos en -je: het huisje, het meisje.

Tómate estas reglas como una red de seguridad y no como un método. Lo que hay que aprender es la pareja; la regla te echa una mano la primera vez que te cruzas con una palabra larga.

En voz alta y con su artículo

El artículo salta a la vista, y precisamente por eso es fácil pasarlo por alto. Al girar la tarjeta, léelo en voz alta de un tirón junto con el sustantivo —das Messer, no Messer— y pulsa el altavoz para oírlo. Cuando has escuchado una palabra muchas veces con su artículo, sin él empieza a sonarte raro, y esa sensación es justo la que persigues: así "saben" el género los nativos sin haber estudiado jamás una regla. A ti nadie te explicó que tenedor es masculino.

En resumen

  1. No quites los artículos. Piensa en der, die o das como en la primera sílaba de la palabra, no como en algo de gramática.
  2. Si aciertas el sustantivo pero te equivocas de artículo, responde Casi: es exactamente lo que ha pasado, y el calendario te traerá la palabra un poco antes que tras una respuesta perfecta.
  3. Dedica una tarde a aprenderte las terminaciones de arriba. Te lo devolverán con creces cada vez que aparezca un sustantivo largo nuevo.

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